Cómo Reconstruir tu Altar Personal: El Secreto de la Victoria de Elías

“Entonces dijo Elías a todo el pueblo: Acercaos a mí. Y todo el pueblo se le acercó; y él arregló el altar de Jehová que estaba arruinado.” 1º Reyes 18:30 RVR1960.
¡Hola! ¿Cómo estás? Creo que dentro de las historias más épicas descritas en el tiempo de los profetas en Isarael y Judá, creo que se encuentra escrita con letras de oro, por su desarrollo inobjetable es la de la victoria del profeta Elías sobre los 850 profetas de dioses falsos que tenía Israel. Un hombre con fe, ante un pueblo dubitativo, esperando una señal. 

La parte fascinante de la historia es que luego de una oración con menos 80 palabras, Dios determinó hacer realidad la petición de Elías ¿Recuerdas como cayó fuego del cielo y consumió el holocausto?, El pueblo incrédulo y maravillado ante tal muestra de poder del Dios verdadero, solo les quedo decir: ¡Jehová es Dios!, ¡Jehová es Dios! 

Fue una gran victoria que logró este varón de Dios sobre un pueblo que había dejado a Dios, para servir a otros dioses. Desde Salomón no hubo otro rey en Israel (Reino del norte) que siguiera a Dios. Desde Jeroboam, cada uno fue corrompiendo cada vez más el corazón del pueblo. Acab fue la gota que derramó el vaso. Con esto no estoy culpando a los reyes, sino que el pueblo dejo de seguir a Dios. Dejo de amar a quien los había liberado de Egipto, que ante las luchas contra Madián, Filistea y otrso, les había dado jueces libertadores. Dios había sido bueno con Israel, pero ellos siempre que tenían la oportunidad le desecharon. 

Muy parecido a lo que sucede en estos momentos en nuestra cotidianeidad. Nuestro corazón no sigue a Dios. Preferimos placer por esfuerzo. Lo ilícito siempre nos llama más la atención que lo correcto. La espiritualidad es encontrase consigo mismo para que mis sentimientos y mis necfesidades me digan que hacer y no se me señale mi mal proceder. Irresponsabilidad. Hedonismo. Soberbia. Son palabras que explican con claridad el comportamiento humano en este momento de la historia. Lo cual solo nos indica algo ¿cuán lejos de Dios están las personas? Al Igual que Elías, muchos lectores están enfrentando su batalla. Luchando cuerpo a cuerpo contra el placer, la mundanalidad, el hiperentretenimiento, la sexualidad irresponsable. 

¿Cómo podemos ganar ante un competidor cada más potente?, ¿Cómo arrebatar la victoria en en el nombre de Jehová de los Ejércitos? 

 Creo que dentro de la historia nos da un principio básico para la victoria y que se pasa por alto: DEBES RECONSTRUIR EL ALTAR, “...y él (Elías) arregló el altar de Jehová que estaba arruinado.” 1º Reyes 18:30. El altar de Dios en el Monte Carmelo. Elías tiene una orden y con esa misión toma el protagonismo. Se presenta ante Acab y pide que convoque al pueblo. En el lugar arenga al pueblo para que cambie su corazón. El pueblo se resiste y entonces propone la prueba que todos conocemos. Los adoradores de los dioses falsos pasan horas y no hay respuesta. 

Elías vuelve a protagonizar un hecho clave en la historia y es reconstruir el altar. Altar o el lugar donde se debe sacrificar. Es decir, el profeta reconstruye el lugar donde el hombre debe ir a entregar a Dios lo mejor. Donde la adoración es real y auténtica. Donde se desarrolla un proceso de comunión y la relación no se enfoca qen lo que Dios pueda darme sino en lo que yo puedo darle a Dios. Es un lugar de entrega total. Es el lugar donde mostramos nuestro amor y agradecimiento a Dios. Un lugar donde está reservado únicamente para Dios y nadie más. Y este debe ser el mejor lugar porque dedicas una ofrenda muy especial. Esto es más que perdón por los pecados. Incluso más que peticiones. Es el vínculo entre el Creador y la obra de sus manos. Es imprescindible analizar la situación. Elías no construye un nuevo altar para poder hacerlo a su manera. No decide hacer lo que él cree conveniente. Él toma lo que ya estaba hecho, que había sido olvidado, deteriorado por el abandono y lo ajusta a su diseño original. Y Dios vio eso con agrado. Porque el ya dejo las formas para acercarse a Él, solo hay que ocuparlas. El secreto de Elías fue tomar las herramientas que ya tenía. Piedra sobre piedra fue colocando en el lugar adecuado, de la forma correcta con los pasos adecuados. Transformó la destrucción en un nuevo edificio, donde Dios siempre había estado esperando a su pueblo. 

Así que, si deseas edificar tu altar haz lo siguiente: 

  • Restaura tu vida de oración: 
Habla con Dios todos los días, hazlo con seguridad y valentía. Abre tu mente y corazón para poder expresar a Dios palabras sinceras, agradables y sencillas. Que sean un olor fragante. Que haya tiempo para todo. Para pedir, para adorar, para expresar emociones y sentimientos. Recuerda que la oración no es un monólogo, deja un espacio para que Dios te hable, no te olvides de esto: “Ahora estarán abiertos mis ojos y atentos mis oídos a la oración en este lugar.” 2º Crónicas 8:15. Cada vez que ores, provoca que los cielos se abran. 

  • Lee la Palabra de Dios: 
Si deseas que Dios te hable, edifícate en la palabra de Dios, desespérate por lo que deseas aprender, examina cada palabra que lees y veras como las cosas cambiarán. “Se deshace mi alma de ansiedad; susténtame según tu palabra.” Salmos 119:28. 

Cuando tu altar está reconstruido, allí Dios te dirá lo que debes hacer, y tu le dirás lo que quieres hacer, compartirán sus sueños, y Dios te dará la victoria, porque cuando hables con alguien no serás tú, será Dios el que hable por medio de ti, verán tu vida, tu testimonio, tu comunión con Dios, y lo único que les quedará decir es: ¡Jehová es Dios!, ¡Jehová es Dios! 

Atte. Jesucristo.

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