Cuando pierdes la reverencia, empiezas a negociar lo sagrado. Si te descuidas por dentro, tarde o temprano se notará por fuera. “El SEÑOR Dios de Israel prometió que la familia de tu papá le serviría por siempre, pero ahora el SEÑOR dice: “¡Eso nunca! Honraré al pueblo que me honra, pero al que se niegue a respetarme, le irá mal.” 1° Samuel 2:30 PDT No es…
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