Susurro del Cielo: ¿Cómo Convertirse en una Persona Imparable?

Josué es el arquetipo de una persona que logró alcanzar su propósito. Corrió las marcas de su antecesor y llevó al pueblo en una de las fases más complicadas de su historia: La conquista. En ella hubo batallas y grandes victorias, a la vez grandes fracasos. Hubo decisiones que tomar, ejércitos que enfrentar y trabajo duro que realizar.

En el primer capítulo del libro de este conquistador nos encontramos 6 características que nos pueden llevar a ser personas imparables:

           1.   Acepta tus responsabilidades:
Mi siervo Moisés ha muerto. Por lo tanto, ha llegado el momento de que guíes a este pueblo, a los israelitas, a cruzar el río Jordán y a entrar en la tierra que les doy.” Josué 1:2 NTV

Josué había pasado la mitad de su vida aprendiendo de Moisés. Fue elegido como el encargado de pelear batallas como la de Amalec y otras más, elegido como sucesor, llegó el momento de estar entre la frontera de la promesa de Dios y el sueño del pueblo de tener su propio territorio. Josué debió asumir el reto en ese momento de que cada una de sus actuaciones y palabras iban a tener una repercusión en la motivación del pueblo.

Para muchos de nosotros llegó el tiempo donde se nos ha dicho: “hoy es el momento” Donde la preparación ha terminado, donde se nos pide tomar el desafío, donde tenemos que desarrollar y poner a trabajar al máximo nuestros talentos, habilidades, destrezas y conocimientos adquiridos. No se puede dejar para después, para otro momento o para que otros lo hagan. Winston Churchill dijo: “El precio de la grandeza es la responsabilidad.” Es necesario, pues,  caminar con decisión, batallar contra los obstáculos y asumir el precio para llevar a cabo el propósito de Dios para nuestra vida.

              2.   Avanza para Conquistar:
Tal como se lo prometí a Moisés, yo les daré toda la tierra en donde ustedes pongan el pie.” Josué 1:3 DHH

La promesa de Dios lleva implícita una acción de Josué: Si pisan un lugar, Dios se los entregaría. Dios actúa si nosotros actuamos. Esto implica que los límites los establecemos nosotros. Hasta donde queremos llegar no depende de Dios, es nuestra fe, determinación y trabajo duro la que nos lleva a tener el respaldo de Él. En ese sentido, Dios no pierde el tiempo con tres tipos de personas:
1) Los que quieren que Dios les haga el trabajo y tener siempre asegurados las victorias.
2) Los que desean toda la gloria para ellos mismo
3) Los que se quedan con las manos cruzadas siendo un espectador.

Dios trabaja con aquellos que se comprometen, que desafían la lógica y adoptan la fe como estilo de vida. Los que no temen darlo todo, porque no tiene nada que perder. Los que avanzan derrotando los obstáculos y obtener una sonrisa de nuestro Señor. Lo importante es que Dios llegará hasta donde nosotros lleguemos.

No se quede esperando la respuesta de Dios. Su respuesta es avanza y yo iré contigo. Recuerde lo que Pablo no dejó escrito: “¿Qué, pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros?” Romanos 8:31 RVR1960.

            3.   Vence tus temores
Nadie te podrá derrotar en toda tu vida, y yo estaré contigo así como estuve con Moisés, sin dejarte ni abandonarte jamás.” Josué 1:5 DHH

El miedo es el asesino silencioso de las visiones. Silencioso porque entre sigilosamente vestido de mesura, luego se convierte en duda para situarse en el centro de la determinación y ahogarla con su verdadero traje: El M-I-E-D-O. Miedo a lo desconocido, a lo nuevo, al cambio. Esto no debe de engañarse y huir de él. Huir del temor implica abandonar la misión y esto nos retardará el proceso de llegar al propósito. A este asesino se le enfrenta a través de la acción. Dar el primer paso a lo desconocido significa tomar al miedo y echarlo fuera de nosotros. Amar lo que hacemos hará que quien huya sea el miedo. Perseverar en medio de los problemas es la estocada final que elimina todo temor. Es por ello que debemos avanzar. La fe estimula a la acción y nos ayuda a vencer el temor. Solo debemos situarnos frente a la duda y creer. Esto marcará la diferencia.

              4.   Identifica tu meta o propósito claramente.
Les daré el territorio que va desde el desierto y la sierra del Líbano hasta el gran río Éufrates, con todo el territorio de los hititas, y hasta el mar Mediterráneo.” Josué 1:4 DHH

El propósito de Josué era claro: Conquistar la Tierra Prometida. Sencilla. Clara. Retadora. Josué se había preparado como guerrero, lo capacitaron como líder del pueblo y comprendió su pasión y estaba determinado para hacerlo. Es decir, Josué tenía una vocación, entrenó para mejorar su talento, trabajó en el mejoramiento personal y sabía lo que iba a hacer. Esto clarificó su vida. Josué no trabajo en las leyes. No trabajo en la gestión administrativa. Josué estaba llamado a conquistar desde donde sale el sol hasta el mar mediterráneo. En su camino 31 reyes. Diferentes territorios. Muros y alianzas no lo detuvieron. Josué se mantuvo enfocado, apasionado y entregado porque conocía su meta. Eso es lo que nos hace imparables, saber hacia dónde vamos, los recursos disponibles, el aprendizaje adquirido y el deseo ardiente por logarlo. Eso es el material necesario para alcanzar la visión.

               5.   Triplica tu entrega y trabajo duro.
“…Ten valor y firmeza…” Josué 1:6 DHH, “…Lo único que te pido es que tengas mucho valor y firmeza” vs. 7 y “…Yo soy quien te manda que tengas valor y firmeza.” Vs. 9

Tres veces Dios le pide algo a Josué. En un párrafo de aproximadamente 140 palabras le pide esfuerzo y valor. La vida no es fácil. Conquistar no es fácil. Conformar una familia es complicado. Hay enfrentamientos fuertes. Dudas y desánimo en el medio. Cansancio y desmotivación. Esto nos implica triplicar la entrega, dar el todo por alcanzar el destino y trabajar duro en fortalecer nuestra fe, actuar con carácter y desarrollar un liderazgo propositivo. Valor y firmeza. Valor para enfrentar y firmeza para resistir. Todo ello elevado a la tercera potencia. Necesitamos sudar para ganar. Necesitamos renunciar a lo que nos hace mal. Necesitamos entrenar para alcanzar. Los campeones  no nacen de la noche a la mañana. Hay miles de minutos de trabajo atrás de todo.
                             
No pretendas ser mejor sino luchas para serlo. No pretendas alcanzar el propósito de Dios sino disfrutas el proceso. Esto implica dar lo mejor y perseverar hasta el final. Pablo lo logró y por ello resumió su vida en tres hermosas frases:
He peleado la buena batalla,
He acabado la carrera,
 He guardado la fe.” 2ª Timoteo 4:7 RVR1960.

            6.   Mantén tu integridad y Convicciones.
Lo único que te pido es que tengas mucho valor y firmeza, y que cumplas toda la ley que mi siervo Moisés te dio. Cúmplela al pie de la letra para que te vaya bien en todo lo que hagas.” Josué 1:7 DHH

Martin Luther King Jr mencionó una frase increíble sobre mantenerse firme en la integridad: “Siempre es el momento adecuado para hacer lo correcto”. José alcanzó a cumplir sus sueños debido a la Integridad en su corazón. Daniel alcanzó el favor de reyes poderoso, gracias a que jamás vendió sus principios. Job, resistió con sus convicciones claras todo el mal que le sobrevino. Samuel se mantuvo firme en sus principios a pesar de crecer con los hijos de Elí que hacían perversiones siendo sacerdotes. Es decir, si nos toca enfrentar los celos, nuestra integridad nos mantiene firme. Además, los sueños logrados correctamente se disfrutan mejor a aquellos alcanzados fraudulentamente. No hay atajos. No hay precios para la honestidad. No hay dolor en una persona que vivió en integridad, no de su imagen ni de su popularidad. La integridad es la que nos hace disfrutar el éxito de manera prudente y satisfactoria.

Publicar un comentario

0 Comentarios