Lucha con una Fe Inquebrantable.

Lucha con una fe inquebrantable, esa fe que conmueve y transforma al mundo, capaz de inspirar y escribir una nueva historia. Es una fe movilizadora, que, a pesar de los obstáculos y dificultades, permite avanzar hasta donde se debe llegar. Está grabada en el alma de valientes y provocadores de felicidad, aquellos que continúan a pesar de que la mayoría haya abandonado, quienes reconocen que toda situación imposible puede volverse posible.

Esta fe no es soberbia, sabe dónde dirigir la mirada, reconociendo que no es ella la capacitada para hacer algo, sino que la única fuente de poder es Aquel que es Poderoso en hacer todo realidad.

Así que lucha hasta que tu espada quede pegada a tu mano. Persigue a tus peores enemigos, como la indiferencia y los malos hábitos, hasta extinguirlos de ti. No será una batalla fácil, pero créeme, nadie que haya luchado manifiesta que será fácil. La retribución de la conquista y del avance hará que tu sonrisa jamás se borre de tu rostro.

Lucha con determinación hasta que lo que te hayas propuesto se convierta en realidad. Y si no sucede, salúdalo desde lejos y disfruta la satisfacción de haberlo intentado. Jamás te sentirás infeliz por haber hecho todo por agradar a Dios y hacer su obra en este mundo. No lo veas como una derrota, pues Dios te ha utilizado como una persona que se pone en la brecha, abriendo caminos para que otros sigan edificando sobre la base de lo que Dios te mandó a construir. Recuerda que para que el Señor use a Josué, quien conquistó la Tierra Prometida en 7 años, tuvo que existir Moisés, que caminó por 40 años en un desierto. Así que Él sabe lo mejor y sabe que serás conocido como un libertador o como un conquistador, ambas misiones son completamente importantes.

Lucha y no pares de hacerlo. No temas, porque Dios está contigo y todo lo que Él obra, lo hace por tu bien y para tu bien. Haz todo lo posible por ganarte la aprobación de Dios y cree en esta palabra: cuando luchas con fe inquebrantable, Él no tiene vergüenza de que le llamen su Dios.

Así que adelante, hermano. Da un paso a la vez, toma la Espada del Espíritu y pelea sin temor. Avanza con fervor y alcanzarás el propósito de Dios para tu vida. Solo reorienta tu trabajo y no esperes el mejor momento. El instante propicio es ahora. Vamos a luchar con una fe inquebrantable, hasta el final. Solo aquellos que luchan son merecedores de la vida. Solo los que luchan pueden disfrutar de su tránsito corto pero memorable por esta Tierra. ¡Adelante, a luchar con fe inquebrantable!

 



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