Gracias a Sus heridas recibimos la paz. La paz que la vergüenza y la culpa nos habían arrebatado. Aquello que nos alejó… lo que nos robó la esperanza. Indignos. Rebeldes. Injustos. Esas eran nuestras etiquetas. Pero Él… siempre fue Justo. Santo. Señor. Y aun así, no se aferró a ningún título. Se compadeció de nosotros. Nos amó. Fue herido bajo el pe…
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