Susurro del Cielo: 4 preguntas Trascendentales: ¿Cómo está tu vida?, ¿Dejas que alguien te motive? (No. 3 de 4) ¡Nuevo!


“…Tu vara y tu cayado me infundirán aliento.” Salmos 23:4

En todo rebaño hay ovejas que obedecen y otras que  se separan del rebaño para explorar su “vasto mundo”, lo cual hace que se expongan a los peligros que las acechan: un lobo, un golpe, insectos, entre otras.

Siempre hay un momento que no nos sentimos parte de nuestro rebaño. Muchas veces deseamos tomar nuestras propias decisiones y lograr nuestro propio destino. Y Dios nos deja. Dios a través de esta frase del Salmo 23, nos dice: cada vez que te alejes de mí y te encuentres en situaciones no muy gratas, no te preocupes, extenderé mi cayado para atraerte de nuevo al rebaño. Su perdón es ilimitado y su misericordia no tiene límites; de hecho, cada mañana, no importando cuánto hayamos ocupado el día anterior, regresa a C-E-R-O. “Sé que cada mañana se renuevan su gran amor y su fidelidad.” Lamentaciones 3:23 TLA.

También habrá un momento que tendrá que disciplinarnos, ocupará su vara, para hacernos entender que no vamos por el camino correcto, y que Él nos sigue amando como el primer día. “Porque Dios corrige y castiga a todo aquel que ama y que considera su hijo.” Hebreos 12:6.

Una aclaración necesaria: la disciplina de Dios, no es para hacernos sufrir o para apalearnos y maltratarnos. Es para que comprendamos que Él nos necesita y quiere que estemos cerca de Él. Por eso, la frase que cierra es importante: …infundirá aliento… Tanto su cayado (Gracia), como su vara (disciplina) tienen el propósito de dar ánimo, coraje y cambiar nuestro rumbo.

Necesitas nuevas fuerzas, tu alma necesita aliento, tu cuerpo necesita fuerzas,  tanto la vara como el cayado infunden aliento. 
"Pero los que confían en Dios

siempre tendrán nuevas fuerzas.
Podrán volar como las águilas,
podrán caminar sin cansarse
y correr sin fatigarse."
Isaías 40:31. TLA

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