5 Propósito de Dios para Nosotros: Cumplir su Misión. (No. 3) ¡Nuevo!


Hemos sido encomendados a cumplir una misión.
Ustedes vayan y hagan más discípulos míos en todos los países de la tierra. Bautícenlos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.” Sn. Mateo 28:19 TLA

Misión viene del latín “mittere” que significa enviar. Es decir, es un trabajo específico que se debe cumplir por una persona, grupo u organización. La palabra clave es “debe” o sea, no hay grises. No hay otras opciones.

Al igual que el capitán John H. Miller, en la galardona película “Rescatando al Soldado Ryan” que con siete de sus mejores hombre se les asigna la misión de rescatar a un soldado perdido. No es un General, Coronel, Teniente o Sargento. Es un simple paracaidista que a petición de una madre es mandado a buscar para darle una satisfacción a una familia que había visto perecer a tres de sus miembros.

Es parecida a lo que Dios ha hecho. No quiere ver que sus hijos se pierdan, por lo cual, envió a su Hijo para regalarnos su perdón. Nos dotó de su Espíritu Santo para tener poder. Nos encomendó seguir el legado y la misión. “El hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido” detalla Jesús en la casa de Zaqueo, un hombre con muchas señales en contra, pero que Jesús salva en una noche.

La misión es clara: Ir. Sin interrogantes. Sin ambigüedades. Todos tenemos el deber de cumplir con este proyecto. Pero no nos manda solos. El Espíritu Santo está con nosotros para continuar. “Pero quiero que sepan que el Espíritu Santo vendrá sobre ustedes, y que recibirán poder para hablar de mí en Jerusalén, en todo el territorio de Judea y de Samaria, y también en los lugares más lejanos del mundo.” Hechos 1:8.

¿Cómo podemos cumplir la misión?

1. Testificar sin reservas que Cristo vive en nosotros.
Pablo dijo: No me da vergüenza anunciar esta buena noticia. Gracias al poder de Dios, todos los que la escuchan y creen en Jesús son salvados; no importa si son judíos o no lo son.” Romanos 1:16. A las personas que no conocen a Cristo no les importa las palabras, les importan los hechos. Si se actúa con indiferencia ante la necesidad, ante los problemas del prójimo, ellos no verán el cambio que Jesús hace en nuestra vida.
 
Un evangelista le dijo a su equipo de trabajo: “iremos a predicar a esta ciudad”. Todos se prepararon para iniciar las actividades de evangelismo, casa por casa, persona a persona. Sin embargo,  el evangelista empezó a platicar con un paralítico que había en la ciudad, almorzó en el comedor del pueblo con personas desconocidas, ayudó a un par de indigentes que andaban por las calles, en fin, se dedicó a ser otras cosas y nunca empezó a predicar.

Su equipo de trabajo molesto y frustrado por no empezar con las actividades evangelísticas, reclamó airado a su líder que habían perdido un día sin hacer nada. Que no habían ganado un alma. El líder levantó su vista y dijo: No hemos perdido un día, hemos ganado un día. Al siguiente día mucha gente conoció a Cristo, gracias al ejemplo del evangelista. No usó muchas ni palabras elocuentes, simplemente abonó el terreno a través de su ejemplo.



3. Dar seguimiento:
Uno de los últimos pasos para cumplir está misión es uno de los más importantes. Jesús no pidió que hiciéramos seguidores ni creyentes. Él detalló que debían ser discípulos. La diferencia entre un discípulo y un seguidor son las siguientes:

a) El discípulo está dispuesto a entregar su tiempo, recursos para Dios. El seguidor espera recibir algo de parte de Dios para estar satisfechas sus necesidades.

b) El discípulo sirve, el seguidor está disponible para ser servido.

c) El discípulo piensa en los demás, el seguidor piensa en sí mismo.

d) El discípulo trabaja. El seguidor se enoja porque los demás no trabajan.

e) El discípulo aprende y se desarrolla. El seguidor escucha lo que desea y es agradable a su modo de vida.

f) El discípulo se enfrenta a las limitantes y los problemas. El seguidor con un pequeño problema ya no quiere seguir en los caminos de Dios.

g) El discípulo se reproduce, el seguidor se enoja porque otros conozcan de Jesús porque les roba sus “espacios” y “bendiciones”.

Pero también está el planteamiento de la iglesia:

Para desarrollar un discípulo la iglesia consume recursos, desarrolla aprendizaje, vive con ejemplos. Para tener seguidores, simplemente basta con tener buena música, no predicar del pecado, sino de la prosperidad, bendición y de conquista. Es decir, no sólo tiene que ver con la persona, sino con lo que la Iglesia desea conseguir.

Para desarrollar discípulos se debe trabajar en amor, armonía y confianza. Para tener seguidores o adeptos, simplemente se debe trabajar en el carisma del líder y de tratar de no caerle mal a nadie.

Un iglesia que desarrolla discípulos se toma el tiempo de caminar con ellos, entender sus imperfecciones, señalarlas y trabajar juntos por mejorar.

Una iglesia que desarrolla discípulos entrena y capacita. Tiene un plan de trabajo basado en Dios y Su palabra y nunca deja las cosas pendientes.

Así que este punto, es clave. Todos somos claves. Todos somos importantes. No hay que dejar nada fuera. Recuerde que con Cristo somos más que vencedores.

Elimine el desánimo, la desobediencia y tome la determinación, el poder para alcanzar a otros para Cristo.

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1 Comentarios

  1. gracias!!! es importante para nuestra vida,,discipulo o seguidores.....

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