La Parábola del Gallo y Sus Enseñanzas. ¡Nuevo! ¡Muy interesante! (2a Parte)


Regla No. 3: El gallo sigue cantando aunque nadie lo anime ni se lo agradezca. En realidad, no espera que nadie lo haga.
Aplicación No. 3: Esforzarse siempre, aun y cuando no hayan recompensas.
Esta regla tiene que ver con la responsabilidad. La responsabilidad no depende del deseo de hacer algo, de los beneficios a recibir, ni de querer. Es un pacto o compromiso adquirido por cumplir, no importando nada, ni quién lo pida, ni quién se fije en la cantidad de esfuerzo colocado, todo depende de la satisfacción personal por cumplir nuestra misión.

Es motivador cuando alguien se fija en lo bueno que hacemos, con una gratitud o una felicitación, pero que esto solo se convierta en la cereza del pastel. Que nuestra vida no dependa de lo que otros ven de nosotros, porque muchas veces la moneda cae al lado contrario y en ocasiones nos  ganamos críticas fuertes que terminar por desarrollar depresión. Por ello, lo más saludable es hacer las cosas bien y estar satisfechos con lo realizado y cada día tratar de mejorar y si alguien observa lo bien que hacemos y nos felicita, que sea algo que sume y no sea el todo.

Este pensamiento es importante porque aunque nadie se fije en lo que hacemos, Dios siempre observa con agrado nuestro trabajo realizado con fidelidad, responsabilidad y pasión.

Versículos de aplicación de la Regla:
“Si alguno de ustedes ayuda a los pobres, no se ponga a publicarlo en las sinagogas ni en los lugares por donde pasa la gente; eso lo hacen los hipócritas, que quieren que la gente los alabe. Les aseguro que ése es el único premio que ustedes recibirán.
Cuando alguno de ustedes ayude a los pobres, no se lo cuente a nadie. Así esa ayuda se mantendrá en secreto, y Dios el Padre, que conoce ese secreto, les dará a ustedes su premio” Sn. Mateo 6:2-4 TLA

Regla No. 4: El gallo despierta a los que duermen. Su tarea es impopular, pero necesaria.


Aplicación No. 4: Todos somos importantes, cualquiera que sea nuestra misión, posición jerárquica e influencia.
Imagina llagar a un restaurante y no haya nadie que atienda, porque es autoservicio. Imagina un hospital sucio y maloliente donde los usuarios deben hacer el aseo. ¿Parece increíble, verdad? Pero muchas veces se desestima el trabajo de otros, porque  no parece el más importante, sin embargo lo es.

Además, no te enojes por lo que haces hoy, sea cual sea el trabajo, los estudios o el oficio, porque probablemente sea una preparación para el futuro. La mayor vergüenza se pasa por no trabajar, no por tener la ropa manchada de grasa o manos llenas de callos. José pasó del campo cuidando ovejas a ser esclavo de un hombre en Egipto para después convertirse en un preso, que en aquellos tiempos, quizás era la última escala de la condición humana. Se convierte en un delincuente, en un proscripto de la ley. ¿Alguien es capaz de amar a un delincuente?. Creo que no.

17 años entre ser el próximo patriarca de una tribu y ser un esclavo desterrado de su tierra. Sin embargo, en ese tiempo, José no se quedo con los brazos cruzados llorando su infelicidad. Siempre hizo lo correcto, siempre trabajo con excelencia, siempre se esforzó.

Su recompensa llego. Dios tuvo que capacitarlo en administración de animales, administración de una casa y gestión de cárceles. Lo educó en la cultura egipcia siendo un esclavo y lo dotó de una inteligencia superior. Al final, el imperio más grande de su época fue salvo por lo que Dios hizo con él. Así que, la pregunta es: ¿Cuánto tiempo llevas de capacitación?

Así que, las dos grandes ideas de esta regla es que no veamos de menos a nadie, porque son importantes para cumplir una misión y la segunda, que aunque ahora no se disfrute de la mieles de ser lo que queremos, pero debemos disfrutar el proceso de capacitación, para que el día que haya una oportunidad podamos abrir la puerta y con seguridad decir: ¡Estoy preparado!

Versículos de aplicación de la Regla:
Y todo lo que esté en tu mano hacer, hazlo con todo empeño; porque en el sepulcro, que es donde irás a parar, no se hace nada ni se piensa nada, ni hay conocimientos ni sabiduría.” Eclesiastés 9:10 DHH

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