Los Compromisos de Un Hombre: Vivir en Integridad (No. 5) Parte 1 de 2



El compromiso de la integridad:
Camina en su integridad el justo; Sus hijos son dichosos después de él.” Proverbios 20:7 RVR 1960

La integridad es un desafío enorme para el hombre. En ella se establece una relación directa con el comportamiento, las creencias y la forma de actuar. No deja nada fuera, no permite vacíos en ella, exigiéndonos a cumplir cada una de las aristas de la cual está conformada. Hay una ilustración muy buena que nos permite ilustrar que la integridad es más que honradez, honestidad y buenas acciones:

Había una historia en un periódico años atrás sobre un hombre de Long Beach que fue a comprar un pollo para él y la mujer que lo acompañaba a una tienda de KFC (Kentucky Fried Chicken). Ella esperó en el coche mientras él fue a recoger el pollo.

Sin darse cuenta, el gerente de la tienda entregó al hombre la caja en la que había puesto las ganancias del día, en vez de la caja con el pollo. Es que iba a hacer un depósito y lo había camuflado poniendo el dinero en una caja de pollo frito. El hombre tomó su caja, volvió al coche, y los dos se fueron. Cuando llegaron al parque y abrieron la caja, encontraron que tenían una caja llena de dinero. Ahora bien, este era un momento muy vulnerable para una persona común. Sin embargo, al darse cuenta del error, volvió al coche y se dirigió al lugar y devolvió el dinero al gerente. Bueno, ¡el gerente estaba alborozado!

Estaba tan complacido que dijo al joven:
"Quédate por aquí. Quiero llamar al periódico para que te saquen la foto. Eres el tipo más honesto del pueblo".
"Oh no, ¡no haga eso!", dijo el sujeto.
"¿Por qué no?, preguntó el gerente.
"Bueno", dijo, "sabe, estoy casado, y la mujer con la que estoy no es mi esposa".

El hombre tenía un alto grado de honradez, sin embargo, al pasar por el escáner de la integridad su forma de vida era incorrecta ya que estaba siendo infiel a su esposa. La integridad no nos permite ser buenos en nuestros valores y vivir con desenfreno, no establece las directrices para conducirnos correctamente por la vida sobrepasando los obstáculos de los valores actuales del mundo, donde el hedonismo y el placer predominan por sobre el bien común.

La integridad nos capacita y forma el carácter para tomar decisiones para nuestro bien sin afectar a los demás, infunde el valor suficiente para evitar tener una doble vida y frena la oportunidad que nuestro orgullo y soberbia gobierne nuestro ser, destruyendo lo que somos y el legado que podemos dejar a nuestra familia.

Este legado es el más importante porque permite tener una vida honorable y sin señalamientos. Nuestros hijos pueden heredar dinero, bienes, terrenos y otros objetos materiales que le permitan vivir  con cierto grado de tranquilidad financiera, sin embargo, una vida de integridad de parte de los padres les hará tener paz y mayores oportunidades de triunfar en la vida.

El sentimiento de orgullo por tener una familia correcta e integra es la mejor huella que puede quedar en el corazón de nuestros hijos y será imborrable en su mente, lo que permitirá probablemente que nuestro hijo replique este estilo de vida y lleve a una vida de enormes beneficios a toda una generación. Salomón escribió un bello proverbio que nos dice: De más estima es el buen
nombre que las muchas riquezas, y la buena fama más que la plata y el oro.”

El orgullo, las ansias de poder, la soberbia, la búsqueda de la satisfacción sexual y los deseos serán esos parásitos que tratarán de roer el escudo de integridad en nuestro carácter, por lo que se debe establecer unos hábitos saludables que permitan ser el anticuerpo necesario para destruirlo y volver a sanar las áreas que han dañado. La mejor forma de hacerlo, puede ser la siguiente:

1) Ser completamente transparente con Dios, la esposa y los hijos:
La tentación de esconder los malos deseos, el pecado es parte de la naturaleza humana, no obstante es necesario tomar las acciones necesarias para poder hablar con Dios sobre nuestras debilidades, sobre nuestro comportamiento, sobre nuestras dudas sobre los valores que rigen nuestra vida. No temas sobre la culpa, cuando el Espíritu Santo redarguye tu ser, la culpa es eliminada por el perdón, pero cuando hemos fallado, el diablo se encarga que esa culpa se convierta en vergüenza y luego en orgullo.

Si hay algo que percibes, cuenta con tu familia, también, ellos podrán ayudarte a salir de ese mal hábito, ellos no te juzgarán y es muy probable que pongan todo el empeño para ayudarte a tener victoria ante las tentaciones y el pecado. Es probable que sean cosas tan vergonzosas como la infidelidad, pornografía, mal vocabulario o alcoholismo, pero tendrás que hacerles frente y la mejor compañía para luchar contra ellas es la del Santo Espíritu de Dios y la familia.

Nadie parece darse cuenta de los errores que comete. ¡Perdóname, Dios mío, los pecados que cometo sin darme cuenta!” Salmos 19:12 TLA

2) Debemos hacer un inventario moral de nuestros hábitos, nuestras conductas y nuestro comportamiento:
Para ser íntegros debemos saber quiénes somos, cuáles son nuestras fortalezas, debilidades y amenazas, cuáles son nuestras fallas de carácter, en qué momento de nuestra vida o día somos más débiles, qué es lo que nos produce placer, qué es aquello que sabemos que se convierte en una tentación que es el último paso para el pecado. Todo esto debe ser expuesto y reflejado, para tomar decisiones sobre cada una de ellas, para saber enfrentarlas y luchar cada día que se nos interpongan en el camino hacia la integridad.

Será una batalla dura. Habrá grandes victorias pero también derrotas absurdas que nos harán pensar que una vida de integridad es imposible de alcanzar, pero debemos seguir adelante, batallando cada centímetro de avance, cada nuevo buen hábito logrado será nuestro bastión para jamás retroceder.

Toma un papel y un lápiz, busca ayuda de alguien que te apoye incondicionalmente y establece las acciones que minimicen y eliminen aquellos problemas de carácter que nos obstaculicen lograr alcanzar una vida plena en la vida de integridad que deseamos alcanzar.
Examíname, ¡ponme a prueba!, ¡pon a prueba mis pensamientos y mis sentimientos más profundos! Yo tengo presente tu amor y te he sido fiel;” Salmos 26:1-2 DHH


 ...continuará... 5 pasos más para vivir en integridad

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