Susurro del Cielo: La Gracia de Dios. Redimidos. Perdonados y Libres.



Entender la gracia es complicado.
Lo complicado de entender, reside en ver hacia atrás y no ser etiquetado por nuestra aberrante forma de ser y actuar. Ya no somos más el alcohólico. Golpeador de mujeres. Jugador empedernido. Pervertido. Destructor de hogares. La Gracia divina elimina todos esos motes y nos concede la oportunidad de construir una nueva vida. Isaías escribe un bello manifiesto sobre la gracia:
"Venid luego, dirá Jehová, y estemos á cuenta: si vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos: si fueren rojos como el carmesí, vendrán á ser como blanca lana." Isaías 1:18.

La gracia nos cambia de esclavo a redimido.
La cuenta por pagar era demasiado alta. Pablo escribió: "Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios;" Romanos 3:23. Solo alguien capaz de perdonar podía tomar nuestro lugar y de pagar la deuda. Solo alguien dispuesto a realizar un sacrificio supremo, era capaz de no pasar de lado la deuda, sino pagarla en su totalidad y a perpetuidad. Su Santidad era demasiado alta como para pensar siquiera en solo cubrirla. Sabía que algún día esa cobertura sería insostenible y prefirió pagar el precio. Lo hizo por su eterno amor. Su Justicia solo puede ser alcanzada por su amor. Su amor fue capaz de ver lo que somos y dar la vuelta a la página de nuestra historia personal y privada, para tomar el lápiz y papel, escribiendo una nueva y mejor versión de nosotros: "Lo que podríamos ser cerca de Él. " Pablo no se detuvo al escribir la frase que se citó en el versículo 23 y escribió una maravillosa prosa sobre la gracia de Dios y su inestimable gracia que nos convirtió de esclavos a redimidos, Observa:
"Siendo justificados gratuitamente por su gracia por la redención que es en Cristo Jesús; al cual Dios ha propuesto en propiciación por la fe en su sangre, para manifestación de su justicia, atento á haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados, con la mira de manifestar su justicia en este tiempo: para que Él sea el justo, y el que justifica al que es de la fe de Jesús." Romanos 3:24-26
Así que, nuestro verdadero valor ha sido recuperado. Ya no somos más esclavos de nuestro pasado. Nuestra maldad fue llevada en la cruz y nos conducimos a ser alguien transformado por su Gracia. Si la aceptas.

La gracia nos quita el peso de la condena y nos transforma en perdonados. 
Uno de los versículos más famosos del libro de Romanos es el que dice: "Porque la paga del pecado es muerte..." Condenados. Nuestro fluido sanguíneo nos heredó la corrupción. Desde Adán hasta nosotros, no hay nadie capaz de ser absuelto. Ni por sus obras. Ni por sus riquezas. Ni por su linaje. Todos teníamos un mismo destino: La muerte. Nadie es capaz de tener los méritos suficientes. Lo mejor de nosotros no puede tapar lo no tan malo. El Juez dio su veredicto y todos somos culpables. Culpables de inclinarnos hacia el mal. Recuerda los pensamientos que tuvo esta mañana. Nada apreciables. Esa envidia que nació al ver a su vecino en su nuevo vehículo. Esa lujuria al ver a la esposa de su amigo. Esa soberbia en contra de la cajera del supermercado. Nuestras acciones están manchadas con el negro del pecado. Nadie es capaz. Solo alguien que tomó nuestro lugar. Nos perdonó. Nos limpió y nos está ayudando a cambiar. Filipenses 1:6  dice: "Estando confiado de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo;" El comenzó la buena obra. Nos perdonó. Nos sacó del lodo donde vivíamos, pero no sólo eso, nos lavó, nos dignificó y nos condujo de camino hacia Él. Solo la gracia es capaz de luego de buscarnos, hacer una fiesta. Luego de gastarnos la mitad de la herencia, recibirnos y ponernos un nuevo vestido, un anillo y hacer una fiesta. Sólo con una enorme Gracia se puede tomar el tiempo de perfeccionar su propósito en nuestra vida. Ya no somos quiénes creíamos ser, ahora somos quién Él está trabajando. Somos perdonados. Nuestra deuda está pagada. Su sacrificio es más que suficiente. Sino observa la segunda parte del versículo antes citado: "...más la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús." Romanos 6:23

La Gracia nos cambia de reprobados a libres
Sin la Gracia somos pordioseros. Indignos. Reprobados. Con ella somos libres. Pablo tenía una historia. Persiguió, detuvo y es probable que hasta haya asesinado a algunas personas, pensando que hacía lo correcto. Luego de ello, se dio cuenta que la Gracia era lo único que lo hacía libre y escribió esto: "AHORA pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme á la carne, mas conforme al espíritu." Romanos 8:1 
Somos libres, si nos acercamos a la cruz. Si dejamos en ella lo que fuimos y lo que somos, en ella se consuma nuestra transformación. El instrumento de muerte se convierte en un símbolo de vida. Donde hubo humillación se puede encontrar honra. Donde Dios derramó su ira, también difundió su misericordia. La cruz por sí sola no es más que dos maderos entrelazados. Con el sacrificio de Cristo en ella, se convirtió en la intersección donde lo humano se encuentra con lo divino y no hay un rechazo. No hay separación. No hay destrucción. Todo lo contrario. Es  donde se manifiesta los mayores deseos del hombre y el mayor regalo de Dios: El perdón y la libertad. Es donde se aproxima la Gracia y toca al ser humano y nos dice: "Tus pecados te son perdonados. Tu pasado no es más una carga. Ya no importa quién eras, sino quién serás. Ya no eres lo que el enemigo te ha dicho, ahora eres nueva Criatura." Donde no hay juzgados. Donde el Juez se convierte en el Padre. Donde: "Rayendo la cédula de los ritos que nos era contraria, que era contra nosotros, quitándola de en medio y enclavándola en la cruz; Y despojando los principados y las potestades, sacólos á la vergüenza en público, triunfando de ellos en sí mismo." 2° Corintios 2:15-16

Así que la Gracia está cerca. Solo es una decisión. Es tu oportunidad tomarla. La Gracia de Jesucristo nos redime, nos perdona y nos hace libres.

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