Apuntes de Fe: Contentamiento no es igual al conformismo.

“Me alegro de ser débil, de ser insultado y perseguido, y de tener necesidades y dificultades por ser fiel a Cristo. Pues lo que me hace fuerte es reconocer que soy débil.” 2 Corintios 12:10 


 Contentarse es disfrutar los aprendizajes de hoy. Los momentos que se viven. Las victorias para ser agradecidos con quiénes ayudaron a alcanzarlas. Las derrotas porque enseñan como levantarse ante el fracaso. Contentarse es saber manejar los recursos actuales para construir un mejor mañana. ES levantarse cada mañana con la mente puesta en que cada momento aprovechado es una semilla que germinará en algo grande para nuestro futuro. 

Contentarse significa permanecer con fuerzas, con ganas de exprimir la vida, de sacar lo mejor de ella, de darlo todo. Besar a quién amamos. Perdonar a quién nos ofende. Ayudar a los que lo necesitan. Aprender lo máximo que se pueda. Satisfacer a los demás con nuestra compañía. Sonreír. Sonrojarse. Deleitarse que cada día son 24 horas más que se tienen para aprovechar las oportunidades para bendecir a otros, para abrir caminos, para actuar. 

Contentarse es tener el coraje para afrontar las tormentas de la vida, así como la capacidad de disfrutar los oasis y no quejarse por lo uno o conformarse con mantenerse en el mismo lugar. Significa liberarse de la esclavitud del rencor y tener claro que las circunstancias no nos pueden tener de prisioneros, sino saber que todo lo que sucede es para un fin superior, que debido a que estamos inmersos en el tiempo debemos esperar a ver la obra de Dios en nuestra vida. 

Contentamiento es aprender. Ayuda a valorar la vida no por el valor económico, sino por el valor que dota el esfuerzo, los valores y la ética. Pablo, el apóstol nos muestra que es ser una persona que disfruta la vida. Aprendió a vivir con lo suficiente y a no desmayar en su propósito de vida. Mientras por una parte manifestaba: “Sé vivir humildemente, y sé tener abundancia; en todo y por todo estoy enseñado, así para estar saciado como para tener hambre, así para tener abundancia como para padecer necesidad.” Filipenses 4:12. Observe que el énfasis está en que la felicidad en su vida no depende de asuntos económicos. Por otra parte, observe como está inconforme y con ganas de seguir luchando cuando habla sobre el propósito de su vida: “Hermanos, no considero haber llegado ya a la meta, pero esto sí es lo que hago: me olvido del pasado y me esfuerzo por alcanzar lo que está adelante. Sigo hacia la meta para ganar el premio que Dios me ofreció cuando me llamó por medio de Jesucristo.” Filipenses 3:13-14. 

Estaba contento con lo que tenía, pero inconforme con lo que había hecho. Una lección de vida que nos hace posarnos en lo que vivimos en la actualidad. 

Conformarse es regalar el futuro a lo que venga. Significa dejar de soñar. Dejar de luchar. Ir a la deriva en el mar de la vida sin saber si se llegará a un puerto seguro o nos encontraremos con nuestros peores temores. 

Conformarse implica caminar sin destino, desgastar energías buscando aprobación en los demás o cubrir nuestras necesidades en la satisfacción momentánea, dejando a un lado el lápiz para escribir nuestra propia historia por vivir la de otros. Es dirigirse a cualquier lugar dejando escapar el tiempo, las oportunidades y las bendiciones por nada. Es vender el privilegio de vivir por simplemente respirar. El conformismo es transitar por la vida esperando que “el universo conspire para que nos vaya bien” o creer que la vida no tiene propósito alguno. 

El conformismo es tener una familia y perderla por activar el piloto automático y no tomarse el tiempo para pelearse con la vida, reescribir la historia familiar y reactivar la fe en que cambiando nuestra actitud y fortalecer el sentido del deber, todo puede cambiar. 

Es perderse el amor de su vida por miedo a un no. El conformista sepulta las metas, porque “SE HA PERDIDO LA ESPERANZA”. El conformismo convive con la duda, se alimenta de nuestros miedos y se fortalece por la falta de pasión. 

En la Biblia y en la vida, los conformistas se perdieron en las hojas del olvido. Saúl prefiriendo la aprobación del pueblo por la de Dios. Sansón conformándose con el placer sexual y dejando a un lado el plan de Dios para su vida. El joven rico capaz de hablar con Jesús, teniendo la mejor hoja de vida para ser un gran discípulo y alguien capaz de dejar un legado en la vida de los demás, pero dándole prioridad a sus riquezas. El conformismo no se viste con una sola vestimenta, pero al final nos deja desnudos. Sin esperanza, sin pasión. Nunca se debe confundir contentamiento con conformismo. Mientras uno nos libera de las presiones de tratar de acumular y vivir tranquilos con el presente, el conformismo nos roba alcanzar las bendiciones que con trabajo duro y esfuerzo podemos alcanzar más adelante.

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